Meditación guiada: «el vacío originario con el que todo comienza» 1024 768 Suzuri

Meditación guiada: «el vacío originario con el que todo comienza»

Uno de los pintores más apreciados durante la Dinastía Song, Guo Xi, dejó esrito lo siguiente: «Al pintar una escena, dejando de lado su tamaño y amplitud, un artista debe concentrar su espíritu en la naturaleza esencial de su trabajo: si no consigue llegar a lo esencial, no logrará presentar el alma de su tema. La disciplina debe dar dignidad a su pintura. Sin dignidad la profundidad es imposible. La diligencia y la reverencia completarán su trabajo. Sin esa diligencia, resultará incompleto».

«Hace algunos años, yo, Ssu, vi a mi padre pintar uno o dos cuadros. El día que iba a pintar, se sentaba junto a una ventana clara, ponía orden en su escritorio, quemaba incienso a su derecha e izquierda y colocaba a su lado pinceles buenos y tinta excelente; luego se lavaba las manos y enjuagaba el tintero como si fuera a recibir un huésped importante, para calmar así su espíritu y componer sus pensamientos. Sólo entonces empezaba a pintar».

Antes de sostener el pincel entre nuestros dedos y cargarlo de tinta, como mandan los cánones de la pintura zen, el corazón debe sentirse sosegado y la mente vacía de pensamientos.

Para establecer ese paréntesis que nos permita practicar el sumi-e desde la serenidad con nosotros mismos y la armonía con nuestro entorno, debemos favorecer un estado físico y mental que nos libere del estrés y nos aleje de las distracciones. Un estado desde el que poder revelar y experimentar la profundidad y el verdadero alcance de nuestra pintura.

Esperamos que esta breve meditación guiada de tan solo 4 minutos contribuya a favorecer ese estado serenidad interior y de conciencia plena que debemos alcanzar para la práctica del sumi-e.

Gracias

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